viernes, 12 de diciembre de 2014

O actúas o el viento te llevará

Actuar, actuar, actuar...... ¿será algo racional? El coeficiente no tiene absolutamente nada que ver con las actuaciones que llevemos a cabo y es que es sobre todo la inteligencia emocional, la que nos hace potenciarnos a límites insospechados; o por el contrario, la que nos enclaustra a la mina más recóndita del Universo, sin demasiado poder de mejora.

Por ello nos debe quedar claro que la acción es el medio por el que empezamos a tener consecuencias en lo que hacemos, que más o menos podemos llegar a saber con antelación. Porque cuando hablo de acción, no me refiero simplemente al hecho de hacer una cosa u otra; sino el hecho de realizar algo a sabiendas de lo que hacemos, de "llevar ese barco" que es nuestro cuerpo en el rumbo que queremos y no que el mar dirige.

¿Qué es entonces, actuar? 

Según la RAE, "actuar" es "poner en acción", y ésta última significa en su tercera y para mí la definición que debiéramos tener, "Efecto que causa un agente sobre algo", completada con la sexta acepción de "Combatir".

En resumen, actuar es causar un efecto en algo debido a nuestro hacer; hacer mediante el combate, lo cual denota ponernos un objetivo de ello.

¿Qué pasó entonces ese día?

Habíamos llegado a la discoteca, cada uno se ponía en ese hueco interior que todos tenemos y por el que todo lo que te rodea te da absolutamente igual. Ella pegada a un muro mientras sentía la música. Yo preferí ganar tiempo pidiéndome la copa que te regalaban con la entrada.

El tiempo jugaría en mi contra, la copa se acababa y no quería afrontar lo que había, ella. Miraba a todos lados menos a esa persona, no entiendo qué sentido tiene actuar así, pero era incontrolable. ¿Por qué somos tan sumamente gilipollas a veces? Es algo que va con el ser humano.

No había bebido mucho, sabía qué pasaba y veía que no tenía todo controlado, tal y como nos gusta a todos. La racionalidad no funcionaba, y es cuando el cerebro límbico o emocional coge las riendas de tu ser y empieza a actuar sin aparente sentido. El reptiliano aparecería más tarde, pero no quiero adelantar acontecimientos.

Goleman, lo llama pérdida de zona de confort, y simplemente es una sensación mental que nos causamos y que puede evitarse. Como siempre la solución es clara, y es actuar con los demás como actuarías con tus hermanos, en ese estado natural de confort en el que eres lo que verdaderamente eres. Ese día lo aprendí y desde entonces soy más empático y natural.

¿Por qué te vas por las ramas siempre? 

Quizás por dar intriga, misterio, por ser gilipollas o simplemente por tener el modo "erasmusu" escribiendo tras todo ello.

Como decía, el límbico ganaba, la racionalidad se iba a la mierda y entonces apareció una chavala que no conocía absolutamente de nada, ni siquiera su nombre. Me cogió las manos y empezamos a bailar. Ella se acercaba cada vez más, mientras yo le daba vueltas para alejarla. Su mano pronto se plantó en mis nalgas y fue entonces cuando en un resquicio racional y tras la última vuelta, me largué a una esquina de la discoteca a bailar dándolo todo, con lo que alejaría a cualquier ser de mi alrededor ante tanta energía.

Jamás me convenció el bailar juntos, siempre preferí evadirme en mi mundo, por el que uno se encontraba totalmente relajado. Empezaron a imitarme en algún paso, alguna que otra persona y fue entonces cuando vi a la susodicha que antes fue a por mi, que me llamaba a lo lejos cerca de los baños. Yo decía que no con el dedo, hasta que me hizo un gesto en plan: "será solo un segundo, por favor". 

¿Me tenía que haber acercado?

La respuesta era un claro no, pero me acerqué a ver qué quería, sabiendo que tenía que cortar todo aquello como fuese y volver al círculo donde se encontraba la persona que realmente me importaba, tú.

La "all ines" por así llamarla, lo tendría bien claro en su cabeza, y es que a mi pregunta: "¿Qué pasa?" Ella simplemente se abalanzó hacia mí para besarme. Uno no está acostumbrado a estas cosas, no tiene esos reflejos que seguramente las mujeres sí tendrían, y en ese estado de shock donde me encontraba, pasarían 4-5 segundos hasta que me aparté una vez mi cerebro racional cogía de nuevo el mando.

Ella me dijo, "lo siento, no era mi intención". Yo le dije: "vale ya está, no pasa nada", con lo que acto seguido fue otra vez a besarme, rozó mis labios, yo me aparté y le dije, "ven arriba que tengo que explicarte algo".

Nos fuimos a la planta de arriba, nos sentamos en un sofá y lo que le dije mirándola a los ojos fue:

- "Mira, me gusta Chufi, la conocí hace ya un tiempo, y es con la mujer que más he hablado en toda mi vida". "No puedo hacer nada contigo".

Ella parecía que no escuchaba quizás por los efectos claros del alcohol e intentaba una y otra vez tocarme o acercarse más. Llegó el momento en el que pegué un grito y le dije que me escuchara de una vez, y entonces empecé a decirle todo eso por lo que siempre Chufi fue simplemente "ella".

La "all ines" parecía que empezaba a entender todo, se le abría el corazón e incluso finalmente me pidió perdón por lo que había pasado, animándome a que fuera a por Chufi y arreglara todo aquello.

Habían pasado unos minutos entre todo esto y yo aunque bajaba con intención a la planta baja, sabía que no había estado nada bien todo lo que había pasado y que tenía gran parte de culpa por no haberlo evitado. Esa mezcla entre "si se puede" y "joder, siento algo que me come por dentro", era con lo que yo iba a por ella.

En el camino hacia el lugar donde por última vez vi su cuerpo, me encontré a varios de mis amigos, que lo tenían claro: "Power, la has cagado tío, Chufi merece la pena, la has cagado". Esa frase me persiguió durante muchos minutos en mi interior, repitiéndose una y otra vez sin cesar y por ello, no podía más que ir ganando poco a poco la sensación de que me comían por dentro y era cuando la rabia me comenzó a entrar por lo mal que lo había hecho todo, en lo que era la noche clave de toda nuestra historia.

Pregunté por ella, una y otra vez y todos me decían que no sabían dónde estaba y que seguramente se había ido. Fue entonces cuando ella apareció, tan alta como siempre (lógico gilipichis), y me soltó:

- "¿Qué tal?" Yo le quise poner un tono de rintintín que seguramente no llevaba, pero aún así lo tenía bien claro.

- "Que la he cagado Chufi". Mi corazón tiritaba que no latía y mis manos estaban congeladas ante tal situación.

- "¿Cómo? ¿Qué ha pasado?" Parecía sorprendida de mis palabras y mi cara.

- "Pues que he cometido la mayor cagada de mi vida, me he besado con otra"

Palabras desacertadas por cierto y que recuerdo como si estuvieran pasando en estos momentos. De nuevo el límbico se apoderaba y no sabía ni qué decía exactamente, solo que aceptaba mi culpa y que tenía que ser sincero. Nada más.

Su reacción fue totalmente reptiliana, cambiándosele la cara por completo y yendo a la planta de arriba, donde comenzaría a llorar. Mi cuerpo inmóvil no sabía cómo reaccionar, si bien esa rabia que te hace actuar lo tenía claro y me llevó a la parte superior de la discoteca. Ella, en una esquina, miraba a la pared sin creerse del todo qué había ocurrido, y con más de una lágrima en su cara. Cuando vio que me encontraba detrás, se levantó y empezó a correr por las escaleras. Yo la contemplaba desde arriba diciéndome a mi mismo, que la había cagado brutalmente, como nunca antes y como nunca más volvería a pasar.

De nuevo no controlaba mi cuerpo y vi cómo a cámara lenta ella se iba, quizás incluso para siempre. Entonces en una chispazo final de mi cerebro racional, cogí el móvil y le dije que por favor no se fuera de allí que quería explicárselo todo.

¿Era todo aquello una acción mía? 

Según las primeras frase del artículo no lo fue, si bien fue clara omisión de lo que debió haber sido mi combate, que era ella. Había obviado la acción, y la omisión terminó conmigo. O actúas o el viento te llevará.....

Continuará.......

martes, 11 de noviembre de 2014

El tiempo no se detiene

Pasa el tiempo, las acciones se suceden y algo que no cambia: sigo sintiéndome culpable. ¿Cómo puede haber pasado mes y medio y seguir sintiéndome así? Pues porque cuando alguien te importa, las cosas perduran y se mantienen en la memoria.... quién sabe hasta cuándo.

¿Cuál es la clave de la vida?

El único recurso que no para de agotarse y que jamás podrá recuperarse es el tiempo. No podemos comprarlo, ni disponer de él cuando queramos, tampoco fraccionarlo o prestarlo. Lo peor es que cualquier minuto podría ser el último, y seguimos a pesar de ello con los brazos cruzados dejando pasar el recurso más valioso de todos.

¿Por qué somos así?

Si racionalmente dejar pasar el tiempo sin aprovecharlo, no tiene ningún sentido lo mires por donde lo mires; lo cierto es que intuitivamente tampoco. Pasan los días y las noches, las semanas y algún mes; todo lo que te rodea cambia sobremanera a la velocidad de la luz y el sonido; y quizás en lo único que estés pensando sea en ese próximo partido de fútbol que echarán en la televisión y que tanto te gusta. No se puede seguir así, no de por vida porque recuerda que la vida acaba.

¿Soluciones?

Matar al piloto automático de una vez por todas y actuar. Algunos achacarán el no actuar a algo que verdaderamente no te importa lo suficiente, y quizás tengan razón. Pero.... ¿y ese miedo estúpido a que todo tu esfuerzo no haya merecido la pena y por tanto haber tirado el tiempo? Ese es el mayor problema que tenemos las personas y por lo que las dudas aparecen y se multiplican. Puedes tener algo totalmente seguro, que el miedo puede decirte hola en una fracción de segundo y matar toda esa energía y fuerza que tenías.

Una canción puede darte la rabia que siempre queremos tener para hacer cosas; y entonces llega una noticia y todo se desvanece. Aprovechar el tiempo cuanto más debería ser una obligación que tengamos todos. Pero no se nos educa en ese campo y sí en el de cuanto más tiempo perdamos, mejor para los de arriba. Estudiar durante un 25% de tu vida no es ganar tiempo, es perderlo; también dormir un 33% de tu vida; al igual que estar en un trsporte el 10% del total de tu existencia.

Es imposible evitar ciertas cosas, pero no lo es el hacerlo todo lo más fácilmente posible para que lo bueno nos ocurra y con ello conseguir lo que ansiamos.

¿Y tú, qué?

Algunos pensarán que no estoy haciendo nada, pero desde mi posición solo puedo confesar que la paciencia es el rey de la ciencia y que sin fe no hay nada. Y hablo de fe y no de confianza, porque hace tiempo que me di cuenta de que el entorno que nos rodea es demasiado imprevisible y grande como para querer controlarlo todo y que te salga como exactamente deseas. No seamos soñadores sin más; observemos lo que hay ahí fuera. Un mundo en el que poco puedes controlar desde tu humilde posición, pero que mucho puedes hacer por coger el camino correcto.

El camino correcto pasa sin duda por invertir tu tiempo en aquello que merezca la pena y que vaya a darte unos frutos sólidos por cuanto más mejor.

¿Qué pasó aquel día con ella?

Ese día fue uno de los que si se repitieran 6 millones de veces; jamás se habría repetido la historia en sí. Ella llegaba a la casa de mi amigo y mi corazón no paraba de latir a una gran velocidad. Era la primera vez que me ocurría y sentía simplemente rubor en mi cara y cuerpo. Me quedé paralizado sin saber cómo saludarla hasta que escucho:

- "¿Qué pasa que te vas a quedar ahí parado?"

Como de la nada salté del sofá y le di dos besos aunque mi cuerpo me pedía un abrazo a aquella mujer. No lo hice, la razón perdía y el cerebro reptiliano tomaba el control muy a pesar mía.

Todo pronto cambiaría cuando ella se sentó a mi lado y comenzamos a charlar. Parecía como si nos conociéramos de toda la vida, como si hubiéramos hablado en persona miles de veces y ella estuviera muy metida en mi grupo de amigos. Los temas eran muchos, también las bromas, ironías y chulerías que eran siempre características de ambos. Todo fluía, había relajación, confianza y confort que siempre hace que todo vaya perfecto.

Pronto se pasaría el tiempo de la casa de mi amigo sin olvidar antes aquel regalo que tenía la obligación de darle: su dibujo. Ella tenía la cara iluminada mientras yo sufría por dentro. Era un marco rodeado por papel de feliz navidad, que tendría de primera cara un dibujo que no era el definitvo, y sí uno bastante mal hecho.

Aun así, ella sonreía pensando seguramente: "el chaval no puede hacer mucho más, qué le vamos a hacer". Pero claro.... siempre hay sorpresas y cuando le dije que quitara la parte de atrás, descubrió algo peor: un corte de mangas dibujado, "po toma". Seguía un folio en blanco y por fin el bueno, por el que ahora sí se le veía cara de sorpresa de las que te alegran.

Me había currado algo de lo que nunca fui bueno ni le había dedicado tiempo. Y a pesar de que dos de los tres dibujos no tenían su cara por el hecho de que era imposible (que alguien lo intente hombreeeeeeeeeeee), todo estaba dentro del muy pasable y contento de ello. Ella terminó dándome un beso (mejilla obviamente) y pronto nos iríamos a la discoteca a salir (ya ella sin sus acompañantes que estaban en casa de mi amigo).

Empezaba la noche y todo iba a la perfección, con feeling o química como ella solía llamarlo y  con el repunte del dibujo que le había gustado. Nada podía cagar lo que tenía que ocurrir por destino. ¿O sí?

Continuará.....

lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Cómo se llegó hasta aquí?

Nota: no se puede leer esto sin estar escuchando la canción "Next to ya" mientras (Craig David, ¿alguien lo duda?).

Punset dice en su obra "El viaje a la felicidad", que “la felicidad está escondida en la sala de espera de la felicidad”. Esto quiere decir que cuando deseamos algo con ahinco, con muchas ganas, pensando que eso nos hará felices; estamos creando en nuestro cerebro esa misma sensación sin aún haberlo conseguido.

Los caminos suelen durar mucho más que el propio objetivo, y al final, cuando conseguimos finalmente lo que tanto hemos deseado; nuestro cerebro se queda en blanco, sin posible reacción, porque todo se ha vuelto realidad.

ANTECEDENTES DE HECHO

1- Que alguien allá por el verano pasado (pues me parecían años ya) me mandó un privado por facebook por una duda sobre la Erasmus (una mierda, me vio sexy con un gorrito y dijo, voy a hablarle). 

2- Comenzamos a hablar más seguido.... ¡qué digo hablar! aquello al principio era una secta, con mensajes que se iban alargando y que se llegaba a tardar hasta 3 horas en responder (no es dato inventado, lo recuerdo).

3- Lo que empezó por simple "inercia" de educación y respeto; llegó pronto a ser como raro el no tener un mensaje del otro. Ya habían pasado semanas y la cosa iba a más. 

4- Ella hizo bien en parar aquello (llegaría un momento en que alguno o bien batía el récord del mundo de no dormir (en 11 días actualmente), o bien moriría en el intento de responder con sentido uno de esos eternos mensajes que se alargaban), hasta que se jugó el primer all in: me pidió el número de teléfono. 

5- Con el teléfono los eternos mensajes se reemplazaban por fotos (50% meriendas mías brutales y 50% besos suyos), audios (no mandar un trozo de algún tema era casi pecado) y algún vídeo de vez en cuando (ella aprendió a hacer el pino y a ducharse con agua fría; yo aprendí a aguantar un minuto cantando gol y a escribir beige de manera correcta (¿es con b?). 

6- Reflexión mientras escribo: leyendo mensajes del principio y de no hace tanto..... se ve claramente que nuestras conversaciones eran vacile, vacile y vacile.... ¿por qué las personas conforme vamos cogiendo más cariño a los demás cambiamos nuestro modo de ser? ¿Es positivo? ¿Es que hay que calibrar de por vida? ¡Zugzwang!

7- Ella vivía su vida de Erasmus, yo mi último año de carrera; y aunque tuviéramos alguna época en la que no hablábamos tanto.... ambos sabíamos que en cualquier momento podíamos confiar el uno en el otro y contarle aquello que se nos pasara por la cabeza. 

8- Era Abril, estábamos en el final de un show (no diré la palabra ni la página) y por no ir de cara desde el principio acabó todo (o eso precía). Ambos orgullosos por naturaleza y cabezotas (ahí le gano yo), no estaba bien claro si volveríamos a tener alguna palabra entre ambos. 

9- Muchas veces me he dicho a mí mismo que le hablaría, que le mandaría un correo, le dejaría un comentario; pero jamás me atreví. ¿Razones? Dejar que todo siguiera su cauce y no luchar por alguien que me importaba. 

10- Septiembre.... y ella volvió a aparecer. Se armó de valor y me terminó escribiendo. Había olvidado todo, me había perdonado y quería hablarme. Había demostrado que con fuerza todo era posible de cambiar, y yo me dije a mí mismo que no la perdería así como así. Comenzamos de nuevo con los mensajes interminables y de nuevo con el móvil como siempre habíamos estado. Yo le dije que el último finde de septiembre estaría en Madrid y que solo eran 8 euros desde su ciudad. Ella lo hizo todo a pesar de los problemas que tuvo para poder bajarse esos días y verme. 

11- Era viernes, y yo sabía que era el día. Más de un año después, miles de millones de mensajes, y tan solo quedaban unas horas para el encuentro. Estaba nervioso, mi barriga me avisaba de las turbulencias y claramente tenía que dejar por ese día la mayonesa. Pasaban los minutos y las 23.00 estaban demasiado cerca....

¿Qué pasó ese día? 

Continuará....

domingo, 28 de septiembre de 2014

Todo se termina equilibrando

Si el 90% de los que nos pasa es por automatismos generados por la genética y nuestras relaciones en un entorno que no escogemos de manera completa; no cabe duda, de que eso de "siempre tengo mala suerte", o "es que ha nacido con una flor en el culo"; es totalmente falso.

Cuando tal porcentaje es tan alto, deberíamos de estar de acuerdo en que todo a largo plazo se equilibra. Si la probabilidad de que te encuentres un billete de 100 euros, es una entre 15.000 veces que salgas a la calle; el hecho de que te toque a ti, hace que toda esa probabilidad que jugaba en tu contra, se vuelva a largo plazo contra ti para mantener ese punto medio en el que todos vivimos.

Así, el corto plazo se convierte en imprevisible y es el largo plazo el que podemos intuir a medida que avanzamos en la vida.

¿Pero es que todo no es probabilidad? 

Claro que lo es. Existe probabilidad cuando vas a un examen, cuando quieres encontrar un aparcamiento, cuando vas a por trabajo, cuando vas a la nevera dudando de si estará tu producto favorito e incluso cuando ves por primera vez a una persona.

Y las reglas de todo lo que pasa hasta que llega nuestra muerte es la ya mencionada anteriormente: nadie sabe qué pasará a corto plazo; pero hay que trabajar cada día para que a largo plazo, estemos satisfechos con lo que somos.

Tira una moneda 10 veces y seguramente no tengas 5 caras y 5 cruces. Quizás incluso te pueda llegar a salir 8 o 9 caras. Pero ahora tírala 1.000 veces y verás como el resultado tiende a lo que la probabilidad manda: 50% (siempre que la tiremos de manera azarosa claro).

¿Qué hago entonces al corto plazo?

Estamos jodidos. Solo controlamos un 10% de nosotros y encima es en muchas ocasiones imprevisible. No pongamos ninguna excusa con los sucesos que ocurren, todo se puede evitar si ese porcentaje lo invertimos en algo beneficioso y no perjudicial.

Este corto plazo se basará entonces en desviaciones de lo que la probabilidad tiene que decir. ¿Alguien conoce a alguna persona que le pasen solo cosas buenas? Seguramente no conozcamos a esa persona por completo y nos estemos guiando por apariencias. Quizás esa persona maravillosa con tanta suerte acabe como muchas otras en un hospital por cualquier asunto y cuando menos te lo esperas..... hasta siempre. La vida es así, no sabemos qué nos depara y de ahí viene todo su esplendor, su esencia.

Si todo fuera previsible, todo sería demasiado simple, aburrido. ¿A quién le gusta lo simple? A muchos seguro, pero nunca te llenará algo simple como te llena algo que has tenido que currarte para sacarlo adelante. No puedes comparar el ligue de una noche con esa persona que te hace soñar, a la que ves por todas partes, que te recuerda a anuncios, cuadros, olores, posturas, selfies....con la que aunque has podido tener un día horrible, basta que te diga una frase para hacerte sonreir; y con la que si la tuvieras a la distancia adecuada, no podrías dejar de mirar ni un segundo porque te da energía, alegría, ganas de luchar.

Pues menuda mariconada estás soltando chaval..... es posible, pero a todos nos ha pasado que hemos tenido que desviar la mirada porque esa persona no nos quitaba los ojos. Sentíamos verguenza, pudor, o simplemente podemos llamarlo miedo a sentir. Pasa el tiempo, y te da igual que lo demás esté o no frío, o que lleve el suficiente azúcar como para digerirlo; no puedes evitar caer ahí y una vez que caes, puedes ver pliegues asimétricos, arrugas o lo que sea y te parecerá que están perfectamente donde están. Querrás sentir a la otra persona más cerca, cualquier excusa será buena para poder tocarla, acariciarla, olerla.

Ardes en deseos de besarla, pero no te atreves por lo que pueda llegar a pasar. La ves y quieres abrazarla, pero no lo haces porque dejas que el 90% de ti actúe. Quieres correr detrás de ella porque sabes que se va a ir, pero quizás tus piernas no funcionen. No quieres que ese día acabe, pero de pronto.... ella se va y tú ni la has despedido. Querías hacer tantas cosas, expresar otras tantas; y al final se acaba yendo delante de tus ojos, mirándola por toda la calle el cómo se va a pasos agigantados con la esperanza de que vuelva la cara.

Quizás no sintáis lo mismo o quizás simplemente la hayas cagado. La primera es imposible de responder, la segunda está claro que la he hecho.

¿Cómo adivinar tu futuro?

Si hubiera una ciencia exacta de ello, no miraríamos ni horóscopos (¿de verdad hay gente que lo lee?), ni escucharía a las 2 de la mañana un programa de supuestos pitonisos. Pero si hay algo parecido, simplemente nos replanteríamos lo siguiente:

1º- Nuestra forma: llamemos "forma" a aquel momento de la vida donde estamos. Diremos que hay 6 niveles, que de mayor a menor serían: excelente, bueno, aceptable, insuficiente, débil y horrible.

Ese estado de felicidad sería claramente estar en excelente forma, al igual que cuando no sabes que responder pero crees que te va bien, estarías en una forma aceptable.

La forma denota el corto plazo, el aquí y ahora y es por ello que no sería del todo prueba de la verdad. Has podido aprobar todos los exámenes de tu vida con buena nota, y tras decirte que has suspendido por primera vez, seguramente te encuentres en forma horrible; pero.... ¿cómo podemos saber dónde estamos realmente? Porque la gran mayoría de personas hubieran cambiado todo lo que ellos han obtenido en su vida por lo tuyo y no es precisamente un resultado final "horrible".

2º- La forma "de fondo": es la que nos ayudará a saber qué pasará en el futuro; si positivo o negativo. La forma de fondo es aquella que muestra la media de todas las formas de corto plazo sumadas entre sí y divididas por el número de momentos de tu vida.

A priori es imposible de evaluar, pero siempre podremos aproximarnos; si creemos que en la vida nos debemos sentir afortunados o no. Creer que ese examen suspendido es algo que tenía que llegar por estudiar siempre medio día antes; hace que aunque tu forma a corto plazo se ponga en "horrible"; la verdadera haya bajado a un "bueno alto".

3º- Cómo seamos se nota en tu forma de fondo: si somos optimistas, siempre tenderemos a que lo que nos va a pasar sea positivo; siendo muy raro el llegar a límites de formas de fondo de "horrible" o "débil"; por lo que nuestro baremo estaría más arriba de media. 

Esto no quita para que haya correcciones en tu vida que te permitan poder escalar a largo plazo en tu nivel de forma, tras sucumbir de manera estrepitosa.

4º- De todo se aprende: imagina que vas a ver por fin, por primera vez a esa persona con la que tanto tiempo has hablado y a la que le has contado tantas cosas. Imagina que pasa lo peor que pueda pasar (cada uno es libre aquí) y que lo jodes todo sin paliativos.

Puedes maldecir a todo, puedes llamarte retrasado y subnormal toda la vida, e incluso puedes llegar a pensar que lo mejor sería dejar de tener contacto con esa persona. Pero no te engañes a ti mismo: si la desviación negativa ha sido enorme, no es momento de decir esto es irremontable, porque de hecho el pensamiento correcto es: "tras esto, ya solo se puede mejorar".

Y es cierto, pues imagina que la probabilidad de que te roben por la calle es una entre 450. Te roban un día, ¿qué probabilidad hay de que al día siguiente te vuelvan a robar? Pues sería la de multiplicar 1/450 * 1/450 =  0,0000049 que sería igual a una entre 202.500 veces.

5º- Creamos mecanismos basados en la experiencia: te han robado una vez en el metro; la próxima vez que vayas a ese metro vas a estar mil veces más atento y vas a hacer que tu 10% mágico supere al 90% de azar que es la vida. Y terminarías ganando la mayoría de las veces porque has aprendido gracias a la experiencia.

Lo importante no es caer en una forma horrible a corto plazo; sino saber remontarla a largo. ¿Qué es un día, semana o mes malo comparado con años de felicidad? Absolutamente nada.

¿Conclusión?

Alégrate de lo malo que te pase. Has creado mecanismos basados en la experiencia, has sentido que aquello que pasó fue tu culpa debido a que dejaste que el 90% de azar tomara el control y no tú. De todo se aprende y te harás más fuerte con lo que te haya pasado. Cómo seas dice mucho sobre tu estado de forma, y el cómo te tomes las cosas es lo más importante que tenemos los seres humanos dentro de nuestro pequeño control.

La suerte no es para siempre al igual que un estado excelente sin altibajos. Plánteate dónde te encuentras ahora y hacia dónde quieres ir. Aunque te ocurra lo peor, sabremos que lo que llega lo suplirá con creces. Un despido, una quiebra, un plantón, un suspenso e incluso una muerte cercana; cambian tus perspectiva y tu estado de forma a corto plazo; pero te hacen más fuerte a largo plazo.

Si eso malo que llega ha sido por acción de tu 10% mágico; alégrate, porque eres de las personas que quieren depender de sí mismas en lo que hacen. Si te has dejado llevar por el otro 90% y la probabilidad jugó en tu contra.... deja de maldecir o insultar, es culpa tuya, por cobarde, por no arriesgar sobre lo que merece la pena y dejar que la bola pudiera llegar a salir en un número que jamás has deseado.

Es una lección que he aprendido hace nada y que me ha costado muy caro. No se pueden desaprovechar las oportunidades, por hacerte el duro, el impasible o simplemente no actuar. He sido torpe, pero ahora más que nunca puedo decir qué quiero en mi vida. Lo malo... no todo depende de ti, aunque lo mínimo es ser sincero con quién te rodea y te importa.

¿Antecedentes de hecho?

Continuará....

Antecedentes de hecho

En derecho, los antecedentes de hecho son todos aquellos puntos esenciales que han ocurrido a lo largo del tiempo, y con lo que demostrados como verdad, podrán verse más tarde calificados mediante los fundamentos jurídicos para llevar a cabo una sentencia.

En otras palabras, son sucesos ocurridos con los que comprender algo que ocurre en la vida.


¿Por qué escribir sobre ello?

No hablo de manera general, ni de términos, ni de historias demagógicas. Escucho a Craig David, y mientras me emociono con distintos temas lentos, pegadizos, con letras profundas y cargados de sentimiento; es imposible no sentir lo mismo.

Hace poco tiempo de lo sucedido, pero en mi interior el tiempo empieza a medirse en kilómetros y no en segundos; y noto como cada vez que respiro, la persona en cuestión se va alejando y alejando a una velocidad con la que aún no existe medio que la alcance (aún).

Jamás he sido de expresar mis sentimientos, ni individualmente a alguien, ni mucho menos en público. He defendido a capa y espada que el amor no existe y que la amistad es solo una de las grandes farsas del milenio. Tildado de frío, impasible, pasota o esa palabra que tanto dice como es "roca"; he llevado mi vida sin tomar demasiado riesgo en ninguno de los dos temas (amor y amistad); logrando no tener profundas desviaciones negativas, pero por supuesto tampoco positivas (eso estaría por ver).

La vida es un grandísimo juego de azar en el que la ventaja es siempre para la "casa", la "banca" o para mí, mejor "destino". Poco hemos podido hacer para tener el aspecto que tenemos, el comportamiento, la educación e incluso las amistades. Entre la genética y el ambiente, la banca se lleva en torno al 90% de lo que "jugamos". La única diferencia entre las personas las correpondería ese mágico 10%, que hace que dejemos de actuar por destino, piloto automático o simplemente, que dejemos de estar impasibles a lo que nos llega de fuera; un entorno que no controlamos y que jamás controlaremos a la perfección. 

¿Y si decido no jugar? 

Todos jugamos cada día en ese imprevisible invento que es la vida. Estamos avocados a intentar remontar con solo un 10% el otro 90% que ya nos tiene predeterminados y nos hace previsibles ante los demás.

Pero no es un juego perdido. Luchar porque ese 10% sea el que venza, es el objetivo de todo ser humano. Hará falta tener un sistema claro, unas reglas y concepciones, sin las cuales estaremos dejando todo a ese azar que tan pocas veces nos es lo suficientemente beneficioso como para que merezca la pena.

Porque hay algo que tengo absolutamente claro: la pasividad y el evitar acciones, solo nos evocan al fracaso. Las mejores cosas que nos brinda esta maravillosa experiencia que es vivir, se consiguen mediante actos. Por poner un ejemplo, no hay nada como ver la cara de alguien a la que acabas de entregar algo. Esa mezcla de misterio, intriga y felicidad ante lo que le viene, y que jamás hubiera llegado de no hacer nada.

Ante todo valoro la gente que deja de lado ese 90%, esa genética y automatismos del entorno, de la educación y de esas voces que nos dicen que evitemos el riesgo, y que aceptemos una vida conservadora. No hay nada que me haga más feliz que ver cómo alguien es capaz de evitar todo eso en pos de algo que cree con firmeza a pesar de todas las dudas que recibe de todo tipo de fuentes.

Decides jugar, pero decides arriesgar solo porque crees que la recompensa merece la pena. Y quizás todo ocurre como esperas o quizás no; pero nadie te podrá decir que tú no lo intentaste, que dejaste de lado todo lo malo que llevamos las personas y que decidiste por todo lo alto querer ganar, vencer al sistema.

¿Qué pasa contigo chaval? 

He dejado que la pasividad y automatismos ganen la partida, ante el juego que mayor premio podía llegar a darme, TÚ. He arriesgado lo justo cuando muy dentro de mí, jamás había visto tan claro ese "all in". He pasado del "insurance" cuando lo que se me ofrece siempre será mucho mayor a lo que ya tenía. He tirado una pareja de ases solo porque la otra persona iba más fuerte que yo apostando. He sido un cobarde.

Pero no anticiparé acontecimientos..... vayamos a esos llamados....

ANTECEDENTES DE HECHO
Continuará....