viernes, 12 de diciembre de 2014

O actúas o el viento te llevará

Actuar, actuar, actuar...... ¿será algo racional? El coeficiente no tiene absolutamente nada que ver con las actuaciones que llevemos a cabo y es que es sobre todo la inteligencia emocional, la que nos hace potenciarnos a límites insospechados; o por el contrario, la que nos enclaustra a la mina más recóndita del Universo, sin demasiado poder de mejora.

Por ello nos debe quedar claro que la acción es el medio por el que empezamos a tener consecuencias en lo que hacemos, que más o menos podemos llegar a saber con antelación. Porque cuando hablo de acción, no me refiero simplemente al hecho de hacer una cosa u otra; sino el hecho de realizar algo a sabiendas de lo que hacemos, de "llevar ese barco" que es nuestro cuerpo en el rumbo que queremos y no que el mar dirige.

¿Qué es entonces, actuar? 

Según la RAE, "actuar" es "poner en acción", y ésta última significa en su tercera y para mí la definición que debiéramos tener, "Efecto que causa un agente sobre algo", completada con la sexta acepción de "Combatir".

En resumen, actuar es causar un efecto en algo debido a nuestro hacer; hacer mediante el combate, lo cual denota ponernos un objetivo de ello.

¿Qué pasó entonces ese día?

Habíamos llegado a la discoteca, cada uno se ponía en ese hueco interior que todos tenemos y por el que todo lo que te rodea te da absolutamente igual. Ella pegada a un muro mientras sentía la música. Yo preferí ganar tiempo pidiéndome la copa que te regalaban con la entrada.

El tiempo jugaría en mi contra, la copa se acababa y no quería afrontar lo que había, ella. Miraba a todos lados menos a esa persona, no entiendo qué sentido tiene actuar así, pero era incontrolable. ¿Por qué somos tan sumamente gilipollas a veces? Es algo que va con el ser humano.

No había bebido mucho, sabía qué pasaba y veía que no tenía todo controlado, tal y como nos gusta a todos. La racionalidad no funcionaba, y es cuando el cerebro límbico o emocional coge las riendas de tu ser y empieza a actuar sin aparente sentido. El reptiliano aparecería más tarde, pero no quiero adelantar acontecimientos.

Goleman, lo llama pérdida de zona de confort, y simplemente es una sensación mental que nos causamos y que puede evitarse. Como siempre la solución es clara, y es actuar con los demás como actuarías con tus hermanos, en ese estado natural de confort en el que eres lo que verdaderamente eres. Ese día lo aprendí y desde entonces soy más empático y natural.

¿Por qué te vas por las ramas siempre? 

Quizás por dar intriga, misterio, por ser gilipollas o simplemente por tener el modo "erasmusu" escribiendo tras todo ello.

Como decía, el límbico ganaba, la racionalidad se iba a la mierda y entonces apareció una chavala que no conocía absolutamente de nada, ni siquiera su nombre. Me cogió las manos y empezamos a bailar. Ella se acercaba cada vez más, mientras yo le daba vueltas para alejarla. Su mano pronto se plantó en mis nalgas y fue entonces cuando en un resquicio racional y tras la última vuelta, me largué a una esquina de la discoteca a bailar dándolo todo, con lo que alejaría a cualquier ser de mi alrededor ante tanta energía.

Jamás me convenció el bailar juntos, siempre preferí evadirme en mi mundo, por el que uno se encontraba totalmente relajado. Empezaron a imitarme en algún paso, alguna que otra persona y fue entonces cuando vi a la susodicha que antes fue a por mi, que me llamaba a lo lejos cerca de los baños. Yo decía que no con el dedo, hasta que me hizo un gesto en plan: "será solo un segundo, por favor". 

¿Me tenía que haber acercado?

La respuesta era un claro no, pero me acerqué a ver qué quería, sabiendo que tenía que cortar todo aquello como fuese y volver al círculo donde se encontraba la persona que realmente me importaba, tú.

La "all ines" por así llamarla, lo tendría bien claro en su cabeza, y es que a mi pregunta: "¿Qué pasa?" Ella simplemente se abalanzó hacia mí para besarme. Uno no está acostumbrado a estas cosas, no tiene esos reflejos que seguramente las mujeres sí tendrían, y en ese estado de shock donde me encontraba, pasarían 4-5 segundos hasta que me aparté una vez mi cerebro racional cogía de nuevo el mando.

Ella me dijo, "lo siento, no era mi intención". Yo le dije: "vale ya está, no pasa nada", con lo que acto seguido fue otra vez a besarme, rozó mis labios, yo me aparté y le dije, "ven arriba que tengo que explicarte algo".

Nos fuimos a la planta de arriba, nos sentamos en un sofá y lo que le dije mirándola a los ojos fue:

- "Mira, me gusta Chufi, la conocí hace ya un tiempo, y es con la mujer que más he hablado en toda mi vida". "No puedo hacer nada contigo".

Ella parecía que no escuchaba quizás por los efectos claros del alcohol e intentaba una y otra vez tocarme o acercarse más. Llegó el momento en el que pegué un grito y le dije que me escuchara de una vez, y entonces empecé a decirle todo eso por lo que siempre Chufi fue simplemente "ella".

La "all ines" parecía que empezaba a entender todo, se le abría el corazón e incluso finalmente me pidió perdón por lo que había pasado, animándome a que fuera a por Chufi y arreglara todo aquello.

Habían pasado unos minutos entre todo esto y yo aunque bajaba con intención a la planta baja, sabía que no había estado nada bien todo lo que había pasado y que tenía gran parte de culpa por no haberlo evitado. Esa mezcla entre "si se puede" y "joder, siento algo que me come por dentro", era con lo que yo iba a por ella.

En el camino hacia el lugar donde por última vez vi su cuerpo, me encontré a varios de mis amigos, que lo tenían claro: "Power, la has cagado tío, Chufi merece la pena, la has cagado". Esa frase me persiguió durante muchos minutos en mi interior, repitiéndose una y otra vez sin cesar y por ello, no podía más que ir ganando poco a poco la sensación de que me comían por dentro y era cuando la rabia me comenzó a entrar por lo mal que lo había hecho todo, en lo que era la noche clave de toda nuestra historia.

Pregunté por ella, una y otra vez y todos me decían que no sabían dónde estaba y que seguramente se había ido. Fue entonces cuando ella apareció, tan alta como siempre (lógico gilipichis), y me soltó:

- "¿Qué tal?" Yo le quise poner un tono de rintintín que seguramente no llevaba, pero aún así lo tenía bien claro.

- "Que la he cagado Chufi". Mi corazón tiritaba que no latía y mis manos estaban congeladas ante tal situación.

- "¿Cómo? ¿Qué ha pasado?" Parecía sorprendida de mis palabras y mi cara.

- "Pues que he cometido la mayor cagada de mi vida, me he besado con otra"

Palabras desacertadas por cierto y que recuerdo como si estuvieran pasando en estos momentos. De nuevo el límbico se apoderaba y no sabía ni qué decía exactamente, solo que aceptaba mi culpa y que tenía que ser sincero. Nada más.

Su reacción fue totalmente reptiliana, cambiándosele la cara por completo y yendo a la planta de arriba, donde comenzaría a llorar. Mi cuerpo inmóvil no sabía cómo reaccionar, si bien esa rabia que te hace actuar lo tenía claro y me llevó a la parte superior de la discoteca. Ella, en una esquina, miraba a la pared sin creerse del todo qué había ocurrido, y con más de una lágrima en su cara. Cuando vio que me encontraba detrás, se levantó y empezó a correr por las escaleras. Yo la contemplaba desde arriba diciéndome a mi mismo, que la había cagado brutalmente, como nunca antes y como nunca más volvería a pasar.

De nuevo no controlaba mi cuerpo y vi cómo a cámara lenta ella se iba, quizás incluso para siempre. Entonces en una chispazo final de mi cerebro racional, cogí el móvil y le dije que por favor no se fuera de allí que quería explicárselo todo.

¿Era todo aquello una acción mía? 

Según las primeras frase del artículo no lo fue, si bien fue clara omisión de lo que debió haber sido mi combate, que era ella. Había obviado la acción, y la omisión terminó conmigo. O actúas o el viento te llevará.....

Continuará.......

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